miércoles, 20 de octubre de 2010

Entrevista al Dr. Mario Alberto Caletti


El Dr Caletti es el autor de “La Barra de los Tres Golpes”, una suerte de Juvenilia del “Carlos Pellegrini”.  Se trata  de una “estudiantina” que transcurre en la  década del 30 en  nuestra escuela, fue  publicada en la década del sesenta.

Estudiante del turno de la noche, el compañero Caletti nos cuenta las vivencias  y travesuras de  un grupo de compañeros de su división del colegio.

El autor, activo militante político y asiduo participante del Centro de Estudiantes,  nos relata que ya en aquel entonces,  la actividad política no era ajena a los estudiantes.

El Dr Caletti tiene actualmente ochenta y ocho años y por más que intenté inducirlo  a que coincidiera conmigo en el tan mentado   “ . . . que todo tiempo pasado fue mejor ”, mi intento fue  inútil,  ya que mi interlocutor se mostró  en todo momento optimista y  muy esperanzado  con el  futuro del país.

Este encuentro constituye además un homenaje y un agradecimiento  a nuestro ilustre compañero, quien con su obra   nos permite revivir  un Carlos Pellegrini  desconocido, el “Pellegrini” de la década del treinta.

(Ejemplares disponibles en el departamento de Graduados graduados@aexcpel.uba.ar


¿Que significa para Ud haber sido alumno del Carlos Pellegrini?
Para mi es un orgullo, una emocion y un placer inmenso.  Esa epoca del Carlos Pellegrini es una de las mas felices de mi vida; he tenido la suerte de tener  un grupo de compañeros durante los cinco años del Turno Noche, donde yo estudie, compañeros extraordinarios; cito en el librito que cuando uno hacia una huelga, el resto lo respaldaba, y cuando alguien hacia una broma que sobrepasaba el limite y el profesor pedía saber quien era, todos se hacian responsables. Emociona recordar tanta  una solidaridad.

¿Y en cuanto al cuerpo de profesores?

El cuerpo de profesores era muy bueno, con  muy pocas excepciónes; teniamos profesores que eran eminencias: el  Dr. Rosenvasser, era una personalidad internacional, el gran  profesor Florentino Sanguinetti (padre de Horacio Sanguinetti, actual rector del Colegio Nacional de  Buenos Aires), en Instrucción Civil   y muchos otros profesores de renombre: Angel de Luca, Dr Jose Casanovich, profesor de Ciencias Naturales, el Dr Cesar Urien,  Rector de la Universidad de Bs As.
Todos tenian cargos ilustres.
Recuerdo además al arquitecto Becker , Ventura Morera quien  tenia una paciencia enorme con nosotros, Monsieur Jost, profesor de frances, Pedro Marotta, ingeniero agronomo y  decano de la Facultad de  Agronomia y Bernardo Poli, profesor de geografia,  Bottini, muy exigente, profesor de Economía, el Ing. Castro Zinny, que es el autor de la escultura que está en la entrada de la Escuela,  el Dr Bogliolo  socialista , De Vedia , un poeta,  un hombre muy bueno y muy calmo.


Ud ingreso al colegio en 1928, coincidentemente con las elecciones que proclamaron a Yrigoyen para su segundo mandato.
Habiamos vivido intensamente la epoca electoral; fue  una leccion civica extraordinaria para todos nosotros.
Posteriormente, tuvimos dictaduras feroces. A veces, tuvimos que correr para que no nos agarrara la policia; ¡fue una cosa muy terrible!  ¡Adentro del colegio habia celadores impuestos por el gobierno!

¿Habia examen de ingreso en aquel entonces?

Había examen de ingreso, pero se habia suprimido en nuestro año; no recuerdo el motivo. En el turno noche creo que no habia examen de ingreso.


Ud dijo que al cabo de cinco años,  de 35 alumnos de primer año egresaron 9; ¿debe entenderse que la escuela era muy exigente y selectiva?

 Era exigente pero ademas,  habia chicos que por razones de trabajo, no podian cumplir con la asistencia minima a clase y quedaban libres.

Ud comenta  que solían salir del colegio e iban caminando hasta Corrientes y Callao, que era donde tenian los primeros medios de transporte público.
Exactamente. Habia, pero muy pocos. Algunos se podian tomar en Callao y Paraguay, pero nos seguian hasta Corrientes y Callao porque habian manifestaciones, ibamos en grupo, a veces cantando; algunos vigilantes se nos acercaban porque no veian con buenos ojos que cantáramos. Eran epocas muy felices.

O sea que ya por aquel entonces  los chicos del Pellegrini estaban politizados

Absolutamente.   Nosotros  teniamos una posicion reformista: algunos eran yrigoyenistas, otros eran alvearistas y otros eran socialistas . Cuando en el año 1932, se hizo la alianza democratas progresistas y socialistas con Lisandro de la Torre y Repetto como candidatos a presidente y vice, nosotros estuvimos todos alineados en  favor de esa lista.

¿El advenimiento de la dictadura del 30  trajo consecuencias para el colegio ?

Efectivamente. Habia policia secreta, habia espionaje, no habia libertad de expresion; algunos profesores fueron raleados; cuando saliamos del colegio a veces nos corria la policia  . . .

 ¿Que opina de la situacion actual del pais? ¿Cómo la compararía con la década del 30 ?
Bueno, en la época del 30, vivíamos en dictadura; ahora no, o sea que en algun aspecto estamos en mejores condiciones; no en las condiciones ideales que todos deseariamos, pero por lo menos, no hay persecuciones politicas; los diarios informan, dicen de todo,  hasta caricaturizan a algunos gobernantes, cosa que en aquella epoca era inimaginable.

 Es una epoca dificill: es una epoca en que no podemos sustraernos de los conflictos universales, pero realmente es una epoca mejor que la del 30.

La humanidad siempre se mantiene en un estado paralelo, no creo que haya un deterioro: hay mas difusion de todo. Eso si, hay más  corrupcion. El Parlamento era un ámbito donde cualquier acto de  corrupcion resonaba. Habia modelos como Palacios,  Repetto,  Illia, -cuyo ministro de Economia, Eugenio  Blanco fue profesor del colegio-: eran hombres de muchos valores.

En el año 30 tambien moría y desaparecía gente:  la dictadura del 30, 31 fue muy  brava.


Lei en su libro con emocion,  que el Dr Alfredo Palacios renuncia al decanato de la Facultad de  Abogacia cuando  asume  Uriburu como presidente de facto
Si, exactamente. Todo un gesto: yo lo tuve al Dr. Palacios como profesor en la Facultad de Ciencias Economicas;  era un maestro dando cátedra.

Una vez que Ud. egreso del colegio, Ud. ¿volvio a él? ¿formó parte del Centro de Ex Alumnos por ejemplo?
¡Sí, sí! Estuvimos en el Centro de Egresados al año siguiente de haber egresado. Nos reuníamos los miembros de la barra de los tres golpes.

¿Qué era exactamente “La barra de los tres golpes”?
Era el grupo de chicos que formabamos parte de mi division, llamado asi, porque cuando habia una situacion de peligro, dábamos tres palmadas y los compañeros ya estaban sobreaviso.
Cuando hacíamos una huelga, una de las tantas que  haciamos para saber dónde estábamos,  pegábamos tres golpes y de esa forma nos ubicábamos y nos reuniamos nuevamente.

¿Sus hijos fueron al Pellegrini?
Mi hijo varón  fue al Carlos Pellegrini.

¿Cómo ha visto la evolución del colegio ¿Qué sabe del colegio de las ultimas decadas ?
Me parecio siempre que el colegio estaba en un nivel muy bueno.
 Yo conozco al actual rector, el contador Gak; tengo un muy buen concepto de él; conozco a autoridades anteriores como Gonzalez Galé; ¡han sido muy, muy buenos!

¿Nunca fue docente?
¡Si,si !  Fui docente de la Facultad de Ciencias Economicas (UBA); accidentalmente fui docente del colegio y soy profesor honorario de la Facultad. Ultimamente ya no doy clases por razones de salud.

Tengo muchos años, y muchas cosas vividas y sobre todo, muchas cosas maravillosas vividas; tengo un recuerdo extraordinario de  mis compañeros de Escuela, mis compañeros de la Facultad, las epocas politicas donde interveniamos activamente.

Yo estuve adherido siempre al Partido Socialista y tuve una candidatura fugaz. Fui presidente del Colegio de Graduados de Ciencias Economicas, presidente de la Federación de Colegios de Ciencias Económixcas, estuve en la Union Panamericana de Profesionales en Ciencias Economicas; ¡Tuve bastante actuación pública!

¿Desea dejar algún mensaje a los alumnos del colegio y a las futuras generaciones?
Mi recuerdo cariñoso a todos ellos,   el deseo de que sigan en la escuela, y que tengan las enormes satisfacciones que yo he tenido en mi vida escolar.

                                Mario Alberto Caletti, distinguido por los compañeros de la  '74

En torno a Patricia, por Viviana Abeijón


                                 “Papá, cuéntame otra vez...”


Así empieza la canción de un joven cantautor español, que seguramente habrá crecido escuchando las andanzas juveniles de unos padres de los ’70, del Mayo Francés y la imaginación al poder, en la España de un Franco ya envejecido que no mataba más que el tiempo. De ahí esa visión entre romanticona y edulcorada, de épocas más parecidas al Woodstock hippie que al infierno que tuvimos por aquí...

Y dulce guerrilla urbana
en pantalones de campana.
Y canciones de los Rollings,
Y niñas en minifalda”.


Y sin embargo, cuando trato de traer a la memoria nuestras conversaciones de entonces, siento que estábamos mucho más cerca de esa visión romántica que de una verdadera conciencia de las oscuras fuerzas que estábamos desafiando, jugando un juego que no era nuestro, y que a la vuelta de unos pocos años costaría la vida de tantos . . .

¿Qué decir de Patito? Que era dulce y rubia, y que ciertamente lucía tan bien su minifalda. Que cantábamos a morir las canciones de Sui Generis, y que tan pronto nos sentàbamos en corro a su alrededor para oir extasiadas sus primeras experiencias sexuales, como para asomarnos a los misterios del explosivo plástico. Con la misma fascinación, la observábamos oficiando como sacerdotisa iniciada en rituales de vida y de muerte que ni nosotros ni ella terminábamos de entender del todo.

Teníamos apenas quince años, y nos asomábamos a la vida en un momento en que a través del mundo la oleada de revoluciones desatada por la experiencia cubana había puesto a los pueblos a soñar.

El golpe militar en Chile fue nuestro bautismo de fuego, y de pronto salimos a las calles y cambiamos los bailes de los sábados por las manifestaciones. Y coreábamos “Hermanos chilenos, no bajen las banderas, que acá estamos dispuestos a cruzar la cordillera” con la misma pasión con que los adolescentes de hoy corean Bandana.

A la vuelta de los años me pregunto si realmente algún grupo armado de aquellos tiempos habrá ido real y concretamente a defender con esas armas el gobierno de Salvador Allende. Lo dudo, porque ni el propio gobierno de Allende había preparado a su pueblo sobre lo que podría venìrseles encima. Tan convencidos estaban de la posibilidad de la vía electoral al socialismo. Pero bueno, eso es materia de otra historia.

O tal vez, no. Porque hablando de dirigencias irresponsables, recuerdo un volante que circuló por el colegio en esos años, con una estrella de cinco puntas en el copete, donde la maldita profe de Química, que en otras épocas no habría pasado de ser una reverendísima h  . . . de p. . . , se había transformado por obra y gracia de algún granujiento quinceañero sobrepolitizado en  . . .  un agente del Imperialismo! ¡Nada más y nada menos!

Quiero creer que ningún adulto de esa corriente vio semejante insulto a la razón, aunque más no sea por el respeto que me merece una dirección que, al menos, tuvo la decencia de morir junto con sus militantes. Pero valga el detalle para ilustrar la locura de esos años de plomo reflejada al interior de un colegio secundario, donde pibes más preparados para organizar el viaje de egresados que la revolución socialista, se veían ante la alternativa del “pase a la clandestinidad”.

Y acerca de Patricia, bueno, no dudo de que a pesar del desfasaje que existe entre mi memoria de los 16 y su elección de los 19 ò 20, haya sido plenamente conciente de lo que hacía. Lo cual no exonera en absoluto de responsabilidad política a los dirigentes que llevaron una generación entera al desastre.

A la luz de los hechos, duele pensar que tanta muerte joven haya sido en vano. Hubiera sido hermoso reencontrarla, aunque más no fuera convertida en una “idishe mame” o siendo alguien totalmente diferente de lo que algún día quiso ser. Pero qué lindo si la hubieran dejado llegar a serlo! Aunque ya no compartiéramos ideas, habríamos intercambiado fotos de nuestros hijos, los recuerdos de las locuras que hicimos juntas, el afecto...en fin, la vida transcurrida.

O tal vez mejor, si siguiéramos adhiriendo a las mismas ideas, sentarnos a reflexionar sobre lo vivido, y reafirmar que el error no estuvo en el sueño, sino en el método elegido para realizarlo. Y convenir que el camino será más largo de lo que creíamos, pero que alguna vez habrá que seguirlo hasta el final, porque el atajo resultó un callejón sin salida.

“Detrás de las paredes, que ayer te han levantadote ruego que respires todavía.Apoyo mis espaldas, y espero que me abraces, atravesando el muro de mis días. Y rasguña las piedras... hasta mí.”


Pato, no me despido porque nunca te fuiste ni te irás del todo. En realidad, la presencia de tu ausencia se sienta entre nosotros cada vez que se reúne la Tercera. Y aunque nadie te nombrara, en algún momento estaríamos hablando de vos y de todos los demás.

Nuestra generación llevará siempre, como una sombra, la marca de los que faltan, y la clara conciencia de ser sobrevivientes.

Sólo espero que descanses en paz, porque mientras unos pocos sigan teniendo demasiado y millones casi nada, tu sueño estará a salvo y multiplicándose por simple arte de humanidad empecinada.



Poema de Maria Luisa Biolcati

Reproducido de
”La Nación” Año 2002

Argentina,
que sueñas por debajo
de la línea de tu horizonte azul y respiras
el andar austero de tu paso cansado
entre el desgarro de la tierra
y la sombra proyectada que sobre la calle
acecha y recoge
la mirada de un día
como cualquiera.
.
Distancia clavada entre dos océanos,
silenciosa voz perdiéndose en el eco grave
y duro de los Andes que se hace ausencia
de llanura y de viento en tus costas
de piedra y de arena.
Que el dolor sangrante de tus heridas
abiertas no te detenga.
Que hambre y sed no rompan
la melodía del canto para siempre.
.
En el silbido del viento del sur
intentamos leer tus secretos más antiguos
y en cada día, esa esperanza
que una obstinada derrota nos posterga.
Cobardes en el silencio
supimos de imperdonables ausencias,
aceptamos la mentira que el tiempo
pierde y declina,
demoramos la culpa y el arrepentimiento.
.
Todos los caminos
parecen estar lejos,
pero una insospechada
fuerza crecerá al borde de tus ríos.
En tus confines un destino
oculto de amor abrirá
el surco de la tierra
y, desde la humillación, alzarás
de nuevo alto tu nombre.
Señor:
El amanecer debe llegar
Pronto, limpio y fresco.

Maria Luisa Biolcati,
Profesora de Literatura  durante la década del sesenta;

Mensaje de profesores diciembre 2003

Estimados Ex Alumnos:

Han hecho un valioso esfuerzo para resucitar en nosotros los viejos profesores y los antiguos graduados, nostalgias y emociones que creíamos olvidadas, resucitando el viejo espíritu de la escuela. Les agradezco todo lo que han hecho en ese sentido y les auguro el mayor de los éxitos para el año próximo. Tal vez encontremos en el verano, con Eduardo, una oportunidad para la entrevista tanta veces postergada.

Cordialmente ,
Profesora Elena M. Chiozza ( jefa del del depto de geografía década del ’70)

2.- Gracias a El Pellegrinense me reencontré con ex alumnos queridos y recordados. Desde Israel Gustavo Perednik y Monica Fiordelisi. También Stella Maris Di Melfi a quien le debo respuesta. Espero que a medida que este medio se siga difundiendo, me sigan llegando notas y mensajes de alumnos. Muchos saben que lo que digo es cierto y otros  dudaran si es para tanto. Pero ustedes, chicos, han sido en buena parte parte, la razón de mi vida. Y siempre serán mis alumnos. Y siempre los amaré. Porque los quise los "aporree". Pero los quise aunque algunos no se dieran cuenta o creyeran lo contrario.
Todos son parte de mi vida en el Pellegrini donde llevo . . . ¡43 años !
Es lógico pensar que son parte de mi vida.
Buen año y. . . escriban.
La Susmel.

3.- Los cientos de alumnos que pasaron por mis aulas creen haber aprendido algo de mí. En realidad, la que recibió sabiduría a raudales fui yo. Los jóvenes siempre fueron excelentes maestros de vida.

Gracias y felices Fiestas. Los abrazo.
Julieta Carranza
Castellano


4.- Que el año próximo sea tan fructífero como éste en cuanto a amistad entre los pellegrinenses y amor a la Escuela.
Profesora Maria Elisa Pons de Casey
(jefa del depto de frances)
84 años



5.-Me sentí muy identificado con los alumnos, con sus inquietudes, por eso ejercí la docencia. Tuve alumnos brillantes, muchas veces hablábamos hasta de literatura en clase de Economía, tuve chicos como a Garcia Negroni, Ernesto Villanueva, Nora Rabotnikof y tantos otros; era vivificante ejercer la docencia en este colegio.
Conserven, alumnos la esperanza de vivir en un país mejor, que los hijos de ustedes puedan vivir en un mundo mejor y para aquéllos que forman la comunidad educativa actual, que piensen que autoridad, orden y disciplina no necesariamente implican autoritarismo.
Me duele el país, me duele tremendamente el país!
¡Feliz Año Nuevo para todos!

Profesor Rodolfo Osvaldo Puente
Jefe de cátedra de Economía
y ex alumno promoción ‘56




6.-

Yo lo quiero mucho al colegio. Fui alumno, pertenezco a la promoción ’34.
-Había cualquier cantidad de buenos profesores: Guiñazu Rawson, Lascurain, Sabate. Suelo ir a los festejos de los ex alumnos. Tengo 86 años pero mire que no soy el decano de los profesores, eh- (ja, ja )
José Pena es mayor que yo.-
- ¿Que yo les dedique unas palabras a sus ex compañeros? Pero si de mí ya no se acuerda nadie. . . !
¡Mis alumnos tienen más de sesenta años !
-Bueno, joven, feliz año nuevo para todos y lo felicito por su tarea!

Jorge Emiliano Ronderos
Profesor de Economía y Contabilidad 1947-1971

7.-
Yo les deseo a todos lo más lindo que les puede suceder en la vida, triunfar en base a recursos dignos y honestos y contribuir a que este país vaya mejor.
Espero que los ex alumnos del Carlos Pellegrini hagan eso, porque les hemos dado mucho para que puedan ser gente triunfante en esta vida, triunfante en el sentido más amplio de la palabra.- Y a todos un beso muy grande y un abrazo grande, grande, con mucha felicidad.

Profesora Margarita Giro
Geografía

8.-


-Yo esas cosas como desear felicidades y desearles éxito no me gustan!
-Quiero pasar inadvertida . . . . ¡No me pidas eso !
-Yo los he querido mucho a mis alumnos.
Alguna vez han venido a casa, y me ayudaron a corregir trimestrales de otro colegio; vinieron y me ayudaron, tomamos el te, nos divertimos muchísimo.- Varias veces vinieron aca.- Eso fue en el ’69.
Si quieren venir a visitarme, estoy siempre en la misma casa con el patio español que tanto les gustaba
¡Serán bienvenidos !

PETRAZZINI
Química

Fui profesora de la escuela, siendo muy joven, entre 1970 y 1978; en ese último año no me renovaron el contrato ; me habían pedido un listado con el apellido de mis alumnos que militaban en política, pedido al que no accedí, por un lado y por el otro, adujeron que yo no era lo suficientemente severa como docente.-(?)
Pasado el proceso en el 84 me reintegré al colegio, donde seguí trabajando hasta 1993 cuando renuncié por problemas de horarios. Debo decir que en ese momento mis compañeros me habían hecho el honor de elegirme Jefa de Departamento. Guardo un muy lindo recuerdo de mis alumnos.Hace poco estuve en el colegio conversando en el aula con mis alumnos de la promoción 78 del Turno Vespertino
Fue un excelente encuentro con ellos y algunos colegas de esa época.
¡Un saludo y un beso para todos!
Emilse Merida
Química



9.- Mis mejores votos de prosperidad para todos en estos días. Llevo un hermoso recuerdo del Pellegrini de
mi época, habia grupos humanos muy buenos entre los alumnos y los profesores.-Gracias a Dios yo estoy muy bien, aunque soy consciente que otros no lo están.
Feliz Año nuevo para todos mis colegas y mis ex alumnos!
Mme Pagani

10.-

Debo de ser uno de los pocos profesores de contabilidad sobrevivientes de mi época junto a Teofilo Moreno, la Sra. Manzano, Juan Ulnik.Fui profesor de 1961 a 1978.
Me acuerdo muy bien del colegio. Nosotros éramos muy unidos, estaban Giudici, Fimiani, Gazzolo, el primero, doctor en Ciencias Económicas , se recibió con medalla de honor.
-Te digo lo que le dije a una vez a mis alumnos que tuve durante tres años:
Dios no me dio hijos pero ustedes han sido mis hijos adoptivos. Muchas gracias y un saludo a todos los alumnos de mi época.

Héctor Juan Pons
Contabilidad
82 años



11.-

El alumnado del Pellegrini era exquisito; eran chicos bien preparados que habían ingresado con examen.- Estuve del 61 al 78 en el turno tarde.
Yo paso mucho por el colegio; el barrio me emociona porque recuerdo con cariño a los chicos del colegio.-
Recuerdo la excelencia de los chicos; se les podía exigir y ellos daban.
Recuerdo que había representaciones de teatro clásico francés con Mme Guibourg en el salón de Actos.
¡Un recuerdo a todos los ex alumnos del colegio y muchas felicidades!

Mme Serra
85 años
Francés


Yo estoy muy sorprendida, muy agradablemente sorprendida por tu llamado. No esperaba algo así.
Eso trasunta el deseo de todos ustedes, los egresados, de tener contacto con los antiguos profesores y sobre todo, la intención hermosa de mantener vivo el buen recuerdo y de elevar el prestigio del colegio.- El colegio se lo merece y todos los esfuerzos que hagan serán bienvenidos.
Creo que lo van a lograr, y a través de ustedes, los “antiguos” veremos que la obra nuestra no cayó en saco roto. Voy a bucear entre mis papeles para darte los programas de las obras de teatro en francés que ofrecíamos en el salón de actos en el colegio.-Hasta pronto y un saludo a todos!

Leonor Brouca de Guibourg
Francés
1958-1980





12.-

Queridos chicos o académicamente hablando, Queridos alumnos: (desde la Pcia. De Mendoza)
Cuando me llamó Eduardo desde Buenos Aires, además de alegrarme mucho, sentí que alguien me llamaba después de tanto tiempo para que volviera al hogar, al inolvidable "Pelle".
Los anhelos de afecto, cobijamiento y alegría, propios del hogar, surgieron nuevamente, muy adentro, recordando tantos momentos vividos junto a ustedes, acompañándolos en la difícil etapa de la adolescencia, tan llenos de espontaneidad, de situaciones tan graciosas que sumadas todas le dieron un sentido profundo a esa etapa de mi vida.
Si bien la docencia es , bien entendida, una vocación, un llamado al cual nos entregamos totalmente, tengo que agradecerles lo mucho que ustedes me dieron, seguramente mucho más de lo que di..
La respuesta entusiasta al llamado de Eduardo me muestra que siempre permanece en ustedes la riqueza de un corazón abierto , dispuesto a disfrutar nuevamente de la amistad de otros tiempos.
Me vienen a la memoria las palabras de un pensador español "alguien que nos ayude a sonreir cuando estamos tristes , es más sólido que mil acciones de la bolsa".

¡Con cuántos recuerdos del Colegio se van a reir!!.
Queridos chicos, algunas generaciones del presente tendrán que tomarse en serio que hay que forjar una Patria Nueva; espero que mis alumnos sean la mayoría absoluta, dispuesta a aceptar el desafío.
Una recomendación, en ratos de ocio, estudien Historia en serio, ya saben que odio las fechas, la cantidad de cañones y los pormenores inútiles, pero conociendo el pasado, bien conocido, asumiéndolo estarán preparados para lanzarse seguros y sin miedo al futuro que los necesita (No pude con la deformación profesional)
Para las próximas fiestas les deseo mucha paz y felicidad, un 2004 que los llene de esperanza, nunca decaigan, siempre esperar contra toda esperanza, es el deseo de su" profe", que los abraza con mucho cariño.

p.d.: Un cariño grande a Nuria (Susmel), me encantó saber de ella.

María Rosa Labastie

.
13.-

Fueron tantos años y tantas cosas. Me gusta que formen una “cultura” del Pellegrini, que sigan adelante; ¡ lo vi tan cambiante al colegio . . . . . !

No suelo ir a los actos recordatorios de fin de año.- No me gusta volver para atrás.-
¡Yo era muy exigente, muy exigente !
No critiquen al profesor que los exige, al contrario, critiquen al profesor “facilista” porque el dia de mañana le van a agradecer más a ese profesor.
¡Un beso a todos mis alumnos!

Leonor Manzano
Contabilidad
77 años

14.-


 

15.-

A mí el Carlos Pellegrini me ha deparado una gran felicidad y mayor aun al ver que muchos ex alumnos han triunfado, han seguido sus carreras, su vocación.
Los alumnos siempre se acuerdan de nosotros con cariño, axial como nosotros los recordamos a ellos.
¡Yo los quiero mucho! Los alumnos siempre retornan al colegio con ese agradecimiento al colegio que los formo, al personal docente, al personal de preceptores, al personal de secretaría.
¡El Carlos Pellegrini tiene magia!
Los alumnos tienen ese espíritu de pertenencia que a mi me conmueve, así como me siento conmovida al dedicarles estas palabras!

Vivian Burgos ( la Chochi)
1961-1993
Química






 


17.-

Yo guardo buen recuerdo del colegio. El hombre es un animal de costumbre, se quiere aquello a lo cual uno esta acostumbrado; no siempre se justiprecia el valor de las cosas. Igual ocurre con la música; yo, por ejemplo cuando voy a la bailanta me pongo contento, de tanto escuchar la música villera me gusta ! (ja,ja!)
Estuve en el colegio el viernes pasado con motivo de la fiesta de los egresados de la promoción ’78.
Un saludo a todos y que tengan mucha suerte!

Alberto Vergelón
Física 1960-1980





18.-

 Dicen que uno de los placeres mas grandes y perdurables son los del espíritu, y yo en estos momentos lo acabo de comprobar, al recibir un llamado telefónico afectuoso de un ex alumno de la Esc.Sup. de Comercio “Carlos Pellegrini”.
Afloran a la mente recuerdos que arrancan de mi adolescencia, especialmente la de los años 1933/1937, cuando era alumno de esa misma casa de estudios, de la que egrese como perito mercantil.
Curse estudios en la Facultad de Ciencias Económicas (UBA), donde obtuve el doctorado.- Con verdadero esfuerzo curse en el Instituto Nacional del Profesorado, egresando como profesor en tres materias: contabilidad, caligrafia y estenografia.-Y aunque parezca jactancioso decirlo, he sido profesor titular en la Fac. de Derecho (UBA), Decano del Cuerpo de calígrafos oficiales de la Justicia Nacional, Miembro titular de la Sociedad de Criminología y Perito Calígrafo del C.P.C.E.C.F.
Toda esta reseña personal de estudios y logros solo pudo ser conseguida teniendo como punto de partida al Carlos Pellegrini, a cuyos excelentes profesores agradezco por ser ellos quienes me enseñaron el camino del estudio y del saber.
Un saludo afectuoso a los ex alumnos.

p.d.: mi hermano, el ex profesor Miguel Angel Moreno( 80 años) pide disculpas por mi intermedio por no poder acceder a lo solicitado en razón de encontrarse abocado a una causa judicial de plazo perentorio, en su calidad de perito calígrafo.-



Dr. Héctor Teófilo Moreno
85 años


19.-

Guardo un excelente recuerdo del colegio. Nosotros ensayamos la nueva enseñanza de la historia.- El método permitia que el alumno trabajara a libro abierto en contacto, con el documento, la fotografia, las estadisticas. Junto a Susana Royo, Elvira Saluzzi y Gabriel Ribas escribimos tres tomos de Historia Argentina y Europea.-El alumno era la parte activa en el aprendizaje.- Nosotros representamos obras de historia en el salón de Actos.- Era otra forma de hacer historia.-Además, salíamos al cine con los alumnos a ver películas de temática histórica.- ¡Yo era bastante exigente !
El colegio sigue siendo un buen colegio. Ha soportado los cambios políticos que se producían en el país y que repercutían en el colegio.-
Recuerdo a mis alumnos, eran muy inteligentes, muy correctos, muy aplicados.- ¡Había disciplina!
Bueno . . .  ¡ Los tiempos han cambiado ! Que los recuerdos nos acompañen para bien y un saludo a todos !

María López Negrete de MIRETZKY,
83 años
1963-1977

20.-

 Por intermedio de la revista quiero enviar para el nuevo año el mejor de mis deseos para los ex alumnos y además recordarles que la escuela tendrá siempre las puertas abiertas para ellos. A quienes fueron mis alumnos, los llevo en mi corazón. ¡Un cordial saludo a todos !

Edmundo Fratalocchi
Contabilidad 1979 hasta la actualidad



21.-

 Queridos Pellegrinenses:

Cuando uno ha comenzado a transitar esta etapa que algunos, despectivamente, llaman “tercera edad”, al llegar diciembre inexorablemente, comienzan a pasar por la mente las páginas del libro de nuestra vida.- Las tristezas y las ausencias duelen profundamente pero los buenos momentos vividos dan el brillo necesario para iluminar el camino que resta seguir. En las paginas de los mejores momentos de mi vida esta sin duda el Pellegrini y decir “el Pellegrini” es también pensar en los “alumnos del Pellegrini”, o sea que ustedes son parte de lo mejor con que Dios me ha premiado. Hace un año que estoy jubilada; no obstante sigo trabajando como profesora contratada; lo pensé mucho . . . y no lo pude dejar. Hay vacíos muy difíciles de llenar. Por eso los certificados de mi trabajo en el Pelle dicen: profesora de matemática desde 11/4/67 hasta . . . . . . . . ¿Qué decirles ? Cuando eran alumnos y adolescentes era sencillo hablarles. Era fácil decirles lo que debían hacer y lo que no tenían que hacer y luego aprobar o no sus logros.-
¿Y ahora ? Me cuesta imaginarlos como jóvenes adultos ya formados. Pero eso no importa, igual podría preguntarles:
¿Hicieron los ejercicios? ¿Resolvieron los problemas? Cumplieron con toda la tarea? Tengan en cuenta que luego van a ser evaluados!
No se preocupen por eso. Todos seremos evaluados, y no serán precisamente matemáticas las cuentas que debamos rendir. Nadie les va a pedir que justifiquen por que dos a la cero es igual a uno, como cuando eran aquellos niñitos asustados de primer año que estudiaban potenciación. Ya no importa demasiado si no sabemos matemática, si hasta los grandes pensadores justifican el no saberlo. Que importa saber lo que es una línea recta si no se sabe lo que es la rectitud ? dijo Séneca.
Y Sócrates afirmó: “sólo es útil el conocimiento que nos hace mejores”.-
Finalmente aunque ya no sean mis alumnos, el estar en la vida más cerca del “adiós” que del “hasta pronto” me autoriza a darles algunos consejos:
Ya que se puede ser feliz con poco, ¡SEAN FELICES !
Si no pueden tener lo que aman, entonces conformense con amar lo que tienen.
¡Vivan estas fiestas con alegría y esperanza! Independientemente de toda religión o credo, los despido con una antigua bendición irlandesa:
“ . . . y hasta tanto volvamos a encontrarnos, Dios los guarde en la palma de su mano”

¡Un gran abrazo a todos !

Olga T.García
Matematica


22.-

Mi saludo para los lectores:
Con tantos años vividos en el Pelle, tantos sonidos, tantos ecos que vuelven cada nuevo año que inicio, tantas caritas en cada primer día de clase............hacen posible que siempre tenga esperanzas de un año mejor. Que así sea este 2004 que pronto llega.
Con cariño,

Juana Inés Negro
Geografía




22.-
Creo y espero que todos los que han sido mis alumnos hayan podido en su madurez reflexionar sobre todo lo bueno que pude darles y perdonarme por todo aquello que no supe o no pude otorgar.
Un cariño muy grande y lo mejor para todos en el 2004 !.-

Maria Luisa Bacigalupo-
1964-1991
Geografia



23.-

Llegue mi más cordial saludo a quienes dejaron nobles huellas a su paso por la Escuela Superior de Comercio “Carlos Pellegrini”, ámbito educativo cuyo brillo perdura a pesar de las vicisitudes, de los tiempos y de los cambios nefastos tan opuestos al sobrio ideal de sus preclaros iniciadores.
Ellos, como sus continuadores, supieron imprimirle no sólo un indeleble sello de honradez normativa sino un alma.-Sello y mística son las columnas del blazón espiritual que la distingue y a modo de escudo, la protege.
Hago extensivo este saludo a las autoridades que conducen los destinos de nuestra Escuela deseando que el acierto acompañe a sus altas determinaciones. No olvido a los señores profesores ni al conjunto de estudiantes que pueblan las añoradas aulas. Vaya también una recomendación a los adolescentes de hoy: aspiren a la perfección en cuanto emprendan; sigan con respeto a sus profesores y preceptores; honren a sus padres y vivan constantemente en el rechazo al error. Si así lo hacen, triunfaran y serán, a no dudarlo profesionales íntegros y fundadores de familias sanas.
La Patria de Belgrano y San Martín necesita este aporte de vida nueva y fuerte.-Que así sea, bajo la mirada de Dios !
Gracias quiero dar por el reencuentro, siquiera por un día, con mis alumnos de un tiempo imborrable que pasó.

Profesor Jorge Gulló
Francés



martes, 21 de septiembre de 2010

La enseñanza de la excelencia

La enseñanza de la excelencia no se separa de la contención en libertad, por Marite Corbella, promocion '70



Como ex - alumna del “Carlos Pellegrini” y como profesora de los dos “Colegios de la Patria” durante muchos años, creo tener una perspectiva bastante amplia de lo que sucedió y sucede en nuestras aulas y pretendo con esta nota poner por escrito pensamientos comunes a muchos docentes y padres de mi generación con los que hablo permanentemente sobre el tema.

La problemática en el Buenos Aires y en nuestra escuela es tan especial que los docentes de nuestros colegios solemos compartir nuestras experiencias en ámbitos cerrados y exclusivos como los de las JEMU (Jornadas de Educación Media Universitaria) que convoca sólo a los establecimientos secundarios que dependen de las universidades de todo el país (por ejemplo, el Monserrat, en Córdoba es como el Buenos Aires y el Manuel Belgrano, como nuestro amado Charly).
Es que lo que pasa en nuestras aulas, siendo tan parecido a lo de otros colegios, tiene además esa modalidad especial que reconocemos los de adentro, los que estuvimos y estamos siempre cerca de ellas.

Primera parte: Excelencia académica + contención afectiva y efectiva

Surgí a la docencia en el 85, cuando la recién re – estrenada democracia nos ponía el alma en vuelo a profesores y alumnos que sentíamos –como toda generación que ha nacido o se ha criado bajo regímenes dictatoriales- que un horizonte sin límites se abría ante nuestras necesidades de experimentación. En aquellos años todo desmadre disciplinario era “conversado” y no sancionado directamente, los alumnos se atrevían a cuestionar contenidos y metodologías y los profesores más jóvenes los acompañábamos en su descubrimiento de posibilidades intelectuales, compartiendo muchas veces algunas de sus posturas, llevándolos al teatro fuera del horario de clase, dándoles un lugar privilegiado en nuestra vida y en nuestra casa que se poblaba los fines de semana con sus voces juveniles y sus tristezas y alegrías.
Sin embargo, era tal la conciencia de parte de ellos y de nosotros de que ésta era una conquista duramente conseguida, que se pudo lograr que la algarabía y el amor no entorpeciesen la marcha del proceso académico. Así, algunas veces tuve chicos en diciembre y hasta algunos en marzo que entendían que la justicia y el cariño podían ser administrados al mismo tiempo y que en esta vida, más allá de nuestros colegios, existen los premios y los castigos y que uno debe hacerse cargo de sus propios desaciertos. Lo sentí así en las conversaciones con las madres, en los alumnos que al año siguiente entraban en las aulas del año anterior para darme un beso y decirles a los más chicos que disfrutaran el año pero que estudiaran; lo sentí así cuando una “huevada” espectacular de fin de año se abrió ante mí porque era yo, “la profe” y no querían ensuciarme.
Muchas veces, ante las quejas de otros profesores por la indisciplina de sus aulas, me pregunté por qué a mí no me pasaba. Y de a poco fui entendiendo por qué a los docentes nos comparan con los padres: esa rara combinación, ese difícil equilibro entre autoridad y amor podía ser logrado pero casi siempre se parecía al milagro. Recordé qué cosas me habían parecido injustas como alumna y recordé que nunca había odiado a un profesor por el esfuerzo que me demandaba sino por las injusticias que podían llegar de su parte. Recordé que no había respetado a los “chantas”, a los que preparaban la clase en un boleto de colectivo, antes de llegar al colegio, por más que regalaran nota. Me di cuenta de que, sin proponermelo racionalmente , había tratado de parecerme a mis profesores amados, a Susy Sobarrojo, a Rosario Salerno, a Osvaldo Giorno.
Y así, de mi lado los chicos habían encontrado demanda de esfuerzo pero también una propuesta clara y límites precisos: nunca dejé de preparar una clase, con la bibliografía que correspondiese aunque la hubiera dado mil veces; nunca tomé pruebas u orales “sorpresa”, nunca mezclé lo académico con lo disciplinario: hasta el chico más arisco o revoltoso podía tener 10 de promedio si se lo ganaba con su rendimiento escolar. Me di cuenta de que los chicos más jóvenes no eran tan diferentes de los de mi generación y apreciaban las mismas cosas, sabían diferenciar y agradecían el esfuerzo, retribuían el cariño, necesitaban el amparo del que sabe y el límite del adulto para sentirse contenido.

Segunda parte: siempre excelencia académica + una contención problemática

Este panorama ideal funcionó para mi satisfacción y creo que para el legítimo interés de padres y alumnos hasta la última parte de la década del 90. Lentamente las generaciones que no conocieron la dictadura asumieron como derechos las conquistas y pidieron más. Esto que debió ser un proceso natural devino, por obra y gracia de los avatares de una política criolla corrupta y desesperanzadora, en una debacle moral colectiva que nos afectó profundamente como sociedad y cambió las pautas de las relaciones entre los adultos (léase padres y educadores, entre los más afectados) y las jóvenes generaciones. Acostumbrados a ver en su entorno familiar y social que el esfuerzo no era premiado y que, incluso en las más altas esferas, el “piola”, el “canchero” era el que robaba y no iba preso, empezaron el cambio de costumbres que hoy nos preocupa tanto, al punto tal que este tema es el que nos está convocando para escribir sobre él.
Los profesores hoy sabemos que, en general, ya no es posible trabajar con el grado de acercamiento de los 80 con los chicos, bajo pena de quedar como un profesor débil. Las charlas ideológicas en el sentido más profundo y que antes enriquecían las clases, en muchos casos hoy son aprovechadas para perder tiempo de clase y “que se vaya la hora” ante la ingenuidad o el “despiste” del docente a cargo.
Los profesores nos hemos ido corriendo porque los chicos ya no necesitan que les demos el espacio: lo tienen y están empujando sobre el nuestro.
En ese lugar es donde nos encontramos ahora, trabajando y tratando de reencontrar ese delicado equilibrio, aquel compromiso tácito que se debilitó desde la sociedad misma. Continuamente los padres nos plantean problemas similares: se sienten inermes para ejercer una autoridad que, si pretende ser firme, aun en beneficio de los chicos, es atacada desde las maneras más solapadas de la resistencia hasta el acto violento de la confrontación directa y si busca cumplir el rol de “padre amigo”, tan auspiciado por las revistas educativas de los 70, puede caer en un muchachismo demagógico, tan nefasto para los mismos hijos.
¿Qué hacer, entonces? Padres y educadores queremos lo mejor para ellos, pero los chicos, siguiendo un patrón común a tantos programas de TV que se burlan de todo y de todos, parecen estar más allá de la mayoría de nuestros consejos sin reparar en que su ignorancia de la vida y de los temas académicos les impide reírse de sus padres y maestros hasta –por lo menos- saber tanto como ellos.
Y acá estamos, padres y docentes transitando el duro camino de esta etapa en que todos opinamos, nos desesperamos, tratamos de adaptarnos, nos rebelamos. Todos tenemos un objetivo y mientras éste esté claro y seguro en nuestro horizonte, vamos por un buen camino: no bajemos los brazos.
Nuestros colegios siguen siendo la mejor opción de excelencia académica. Pienso en mí, cuando alumna recién ingresada, escuché el discurso de bienvenida de Biolcatti donde se nos aclaraba a los niños de 13 años que en el vestíbulo de la escuela había un perchero imaginario y que, cuando traspasábamos las puertas y pasábamos por allí, debíamos dejar colgadas nuestras excusas por no haber hecho la labor encomendada. Pienso en mí más adelante, que sin saber nada de Latín como los del Nacional, me recibí con diploma de honor en la Facultad de Letras de la UBA y que cuando me preguntaron si había ido al Buenos Aires, por las notas que obtenía y ante su extrañeza por mi contestación, les aclaré: “A mí el Pellegrini no me enseñó Latín: me dio las herramientas para aprender cualquier disciplina y para terminar todo lo que emprendo.” La misma respuesta que di cuando gané la titularidad de mi cátedra del Nacional Buenos Aires, después de un duro concurso.
Creo personalmente que es falsa la opción: “Enseñanza de la excelencia, enseñanza de la contención”. Se debe enseñar la excelencia, partiendo de la base de la propia y del trabajo palpable, reconocible de clase, pero no se puede enseñar sin contención afectiva.
Quizás sea hora de que los alumnos sepan que nosotros, los adultos, también la necesitamos y que nos devuelvan, con su mirada atenta e inteligente y sus logros académicos y vitales, tanto esfuerzo.

Mrite Corbella
Compañera Promocion 70
Profesora de Castellano

Alicia Gil, desde Vigo-España compañera promoción '74

Hola a todos los pellegrinenses. Cuando Eduardo me propuso que cuente alguna historia del turno vespertino del Pellegrini de los principios de los setenta (promoción 1970-1974), me removió un montón de recuerdos. Empecé a acordarme de cosas que había vivido y un poco me da casi casi vergüenza contar que fue una de las épocas más felices e inconscientes de mi vida, inconscientes por todo los momentos trágicos que estaba viviendo el país, que para mí, en aquel tiempo, ni siquiera existían como telón de fondo.
En fin, cuando llegué a sexto grado, conoci a una compañera de banco quien me comentó que se estaba preparando para entrar al Pellegrini, y también me enteré de lo que me movilizó a querer ir al Pellegrini: ¡era una escuela MIXTA! ¡Había CHICOS! Eso determinó mi decisión de querer entrar al Pellegrini tambien .
Ya adentro, el edificio me parecio genial; las materias me resultaban de lo más aburridas. Lo más cercano al arte, que era mi primera pasión, era caligrafía.
Y aquí quiero agregar un paréntesis de mi experiencia de visitar la escuela por dentro cuando cumplimos los veinticinco años en el noventa y nueve. Me pareció ESPECTACULAR. Las vitrinas de la escalera principal llenas de obras de los chicos. Después de todo, ¿por qué el arte (visual, literatura sí había) no se podía llevar con los peritos mercantiles o bachilleres comerciales o como quiera que los llamen ahora ?
Me encantó la escuela actual. Se respira un aire relajado y contenido que no aparecía en mi época, aunque yo, por supuesto, no me daba cuenta en aquella época. Al leer El Pellegrinense, me enteré de los debates (de los que no tenía idea) de contención versus excelencia. Pero, ¿no se pueden lograr las dos cosas?
Volviendo a mis recuerdos, en aquel momento, ni siquiera me entusiasmaba inglés (que fue mi segundo amor después del arte) porque se usaba el método de moda de la época (luego me enteré de que se llamaba “audiolingual”), que consistía en repetir sin cesar como un loro hasta memorizar todas las cosas. Me encontré con mi profe del primer año del Pelle, Viñas de Urquiza, que nos martirizaba con la memorización de esos diálogos estúpidos que yo odiaba en el secundario;, cuando hice el profesorado en inglés en el Lenguas Vivas (no hace tanto, ya que egresé en el 95). Ojo, Viñas de Urquiza es una genia de las estructuras comparadas de inglés y español. Lo que pasa es que hay momentos en que se usan determinados métodos de enseñanza que quizá no son los adecuados para los pobres alumnos que los tienen que sufrir.

Hablando de métodos y de sufrir. Mi peor experiencia en materias fue, como no podía ser de otro modo, con francés. Monsieur Gulló en primer año me torturó hasta la saciedad con un poema, cuyos primeros versos todavía hoy puedo recitar: “Le petit cheval dans le mauvais temps, qu’il avait donc du courage / C’etait un petit cheval blanc, tous derrière et lui devant” (puede que haya algún error, pero recitar implica hablar y no escribir). Quizá M. Gulló consideraría esto un triunfo, pero en aquel momento ¡cómo sufrí! ¡Fue la única materia que me llevé en todo el secundario! ¡Hasta mi vieja fue a hablar con él y él, muy suelto de cuerpo, le dijo que me iba a hacer bien rendir en diciembre!
Como decía, el edificio del Pellegrini me encantaba. Me daba miedo pisar los mármoles de la escalera principal y siempre había un silencio sepulcral de mausoleo por la entrada principal. A veces, cuando salíamos antes nos dejaban salir por ahí y a mí me parecía un acontecimiento (además de la alegría de salir antes). Ahora cuando leo a Foucault hablando del panopticón de Bentham pienso en el patio del Pellegrini, pero en aquel entonces no me parecía para nada un edificio carcelario con todas las ventanas mirando hacia ahí, ni siquiera con las persecuciones de los celadores a los chicos que tenían que tener al menos dos dedos de cuello entre el pelo y la camisa (y que se los medían a rajatabla en la fila) o a las chicas con el ruedo de la pollera que debía tocar la rodilla y con el pelo recogido. A mí me gustaba el patio y me sentía libre ahí.
Me divertí mucho durante toda la escuela, tanto que no quería que terminara. Cuando nos acortaron de los seis años que teníamos que hacer a los cinco con que nos recibimos, me quedé muy mal y pensaba que era una injusticia. Además fue terrible recibirse como nos recibimos, sin vuelta olímpica ni viaje de egresados ni nada. No nos vimos más hasta prácticamente los veinticinco años y ni siquiera vi a todos mis compañeros. Algunos faltaron .
Como les dije al principio, a pesar de todo lo feo del entorno, yo viví el plácido mundo de una adolescencia feliz en el Carlos Pellegrini.